La pelea por Pablo Iglesias, el bote de ‘Pasapalabra’ y los desnudos de Vasile

(Publicado en Vozpópuli 31-05-2014: http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/44149-la-pelea-por-pablo-iglesias-el-bote-de-pasapalabra-y-los-desnudos-de-vasile)

Esta semana en televisión solo ha habido un nombre y un rostro: Pablo Iglesias. El portavoz y líder de Podemos se ha convertido en el personaje televisivo por antonomasia. Todos le buscaban, todos le querían, todos le necesitaban. Su inapelable éxito en las elecciones europeas llega, además, tras su fulgurante carrera como tertuliano. Es decir, estamos ante un asunto político, eso es obvio, pero también ante un fenómeno televisivo que ha sorprendido a los políticos profesionales que padecemos. Tanto es así que los dos grandes grupos mediáticos se pelean por tener a Iglesias sentado en sus mesas de debate.

De momento, él se reparte entre Las mañanas de Cuatro y La Sexta Nocheprogramas que, por cierto, han sido injusta y absurdamente acusados de haber brindado demasiado espacio a este profesor. Sus apariciones en televisión le han ayudado, eso es innegable, pero algo habrán tenido que ver sus argumentos, nos gusten o no, para convencer a tanta gente. Y, oigan, señores del PP y PSOE, envíen mejores representantes a los platós y recibirán más apoyos, ¿no creen? O, mejor, no manden a nadie a la tele y renueven sus discursos y sus caras de una puñetera vez. En fin, la guerra entre Atresmedia y Mediaset para engatusar a Iglesias se prevé larga y dura…

Hay esperanza

Como ha salido hasta en la sopa, ya saben que esta semana una concursante de Pasapalabra se llevó el bote de 1,3 millones. La buena de Paz Herrera ha demostrado conocer los recovecos del diccionario a lo largo de 87 programas. Y gracias a esta virtud ha engordado su cuenta corriente sobremanera. Es bueno recordar lo sucedido, amén de porque ha sido el momento de la semana, para evidenciar que en la televisión que se produce y se ve en España hay programas que merecen la pena. Y esto nos lleva a pensar que existen alternativas posibles a las sordideces habituales, al igual que el resultado electoral muestra que hay alternativas al bipartidismo corruptor.

Uno ve este programa, donde hay inteligencia, diversión, ingenio, entretenimiento, etc, y lo compara con otros que emite Telecinco (líneas más abajo pisamos ese lodo). Y concluye que es imposible entender por qué la misma cadena no apuesta por más Pasapalabras y menos Grandes Hermanos y otras estupideces similares. Pero esta droga es nuestra droga, que diría un Tony Montana de turno, y en el fondo resulta divertido despotricar contra ella, siempre que no te hundas en su agujero. Lo malo, claro está, es que nuestra droga televisiva tiene enganchados a miles de ciudadanos, algunos de ellos ya irrecuperables.

En ‘Supervivientes’ el ganador es un tal Abraham, uno de esos sujetos que han llegado a nuestras vidas (es un decir, por suerte) gracias al nefando ‘Gandía Shore’

Continuamos el suplicio con otro de esos chutes estelares que ya anidará en los anales del mal gusto. Esta semana ha acabado ese horror llamado Supervivientes. Esto, unido al final de Un príncipe para Laura, aporta motivos para la sonrisa. Pero los concursantes, esos cráneos privilegiados, se tenían que despedir a lo grande. O sea, de la forma más chabacana que pudieron. El tal Abraham, uno de esos sujetos que han llegado a nuestras vidas (es un decir, por suerte) gracias al nefando Gandía Shore, ganó Supervivientes.Enhorabuena, campeón, de aquí a la cátedra no te queda nada. Pues bien, al final del programa este campeón decidió mostrarle sus atributos, por suerte parapetados tras una chaqueta, a Jorge Javier Vázquez. En directo los espectadores no pudieron ver nada. Pero ahí estaba Sálvame para mostrar, al día siguiente, en horario infantil, lo sucedido.

Se conoce que a Paolo Vasile, mandamás de Mediaset, le van los desnudos en la tele. Porque a este suceso demencial en Telecinco hay que sumar otro que se avecina en Cuatro. Me refiero, claro está ya para los más avispados, al nuevo programa que emitirá el canal más pequeño del grupo mediático. El nuevo engendro se llama Adán y Eva. Va de citas. Y lo novedoso es que los participantes irán en pelota picada. O sea, el programa nudista. Es la última vuelta de tuerca que se les ha ocurrido a los seres humanos, por llamarles algo, que dedican su tiempo a discurrir para alumbrar bodrios de este tipo. Por eliminación, lo único presuntamente atrayente de este espacio será ver las partes pudendas de quienes acudan a buscar el amor y la gloria a este espacio que nació en Holanda y ahora se imita en España. Huelgan más comentarios, ¿no?

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La rajada de Jesulín, la bronca en ‘MasterChef’ y la final de Champions más cara

(Publicado en Vozpópuli 24_05_2014: http://vozpopuli.com/actualidad/43786-la-rajada-de-jesulin-la-bronca-en-masterchef-y-la-final-de-champions-mas-cara)

Jesulín de Ubrique está que trina. Esto, en esencia, no le debería importar a nadie porque carece de cualquier atisbo de relevancia. Sin embargo, las opiniones del torero son noticia porque las hizo públicas en Espejo Público(Antena 3). El esperpento surgió porque, como saben, esta semana hubo una corrida gafada en Las Ventas, con tres cogidas a tres toreros. En las redes sociales hubo quienes celebraron las cornadas. Al respecto, Jesulín opinó, vía telefónica, que los toreros “son tres héroes” y soltó un “me cago en sus muertos” respecto a los antitaurinos. Luego incluso subió el tono: “A quien no le gustan los toros cómo coño le vas a meter eso en la cabeza, el hijoputa dice lo que sale de los cojones y yo también”. Olé. El rostro de la buena de Susana Griso iba mutando según hablaba este hombre de Ubrique que, no puede olvidarse, conseguía que algunas aficionadas le tirasen sus bragas al ruedo. Ahora se ha metido a actor y es uno de los protagonistas de Torrente 5.

Ha sido una semana verdaderamente desagradable en televisión. Porque a la rajada de Jesulín hay que sumar, con dolor, lo sucedido en MasterChef. Ay, amigos, solo teníamos un concurso entretenido que encandila a la audiencia sin necesidad de bajar a los fangos personales de los concursantes. Ya no lo tenemos. El programa de cocina de TVE ha cambiado. Uno de los participantes es el responsable. Responde al nombre de Gonzalo y, tras un “chitón” barriobajero, soltó esto por la boquita contra Marina: “Vas diciendo mentiras sobre mí, diciendo que mi madre no está enferma y que me lo estoy inventando, diciendo que no se me ha muerto un familiar. O sea que, guapa, cállate, que bastante tenemos ya. ¡Petarda!”. Sin comentarios.

La polémica por el viaje de veinte directivos de RTVE a la final de Lisboa puede acabar en los tribunales; a buen seguro los altos cargos van para supervisar el trabajo de sus subordinados

Vamos ya con un asunto igualmente turbio que ya les hemos ido desgranando esta semana. Se trata del episodio surrealista que ha incendiado estos días la Radiotelevisión Española (RTVE). Resulta que el hecho de que dos equipos españoles hayan llegado a la final de la Champions nos va a salir muy caro. Sí, a ustedes y a mí, a los que sustentamos con nuestros impuestos la corporación pública. Y es que se van para Lisboa 120 empleados públicos para cubrir el evento, incluidos veinte directivos que, por lo que se ve, quieren fiscalizar de cerca el trabajo de sus subordinados y, ya de paso, disfrutar del partido. El tema ha desatado tal polémica que incluso puede acabar en los tribunales.

Esos narradores…

El coste aproximado de tamaño despliegue rondará, según trabajadores de la cadena, los 500.000 euros. Con un par. Sobre todo si tenemos en cuenta que este ente público perdió 113 millones de euros el año pasado y roza la quiebra técnica. Además, RTVE no produce la señal del partido y, por ello, parece un tanto exagerado semejante dispositivo. Pero Spain is different y aquí solo importa si gana el Madrid o el Atleti. En todo caso, lo peor de esta historia es que los telespectadores tendremos que padecer, una vez más, a esos maravillosos narradores de La 1 que son Juan Carlos Rivero, Manolos Sanchís y José Antonio García Calvo.

Las elecciones constituyen un asunto muy televisivo, por aquello de la teatralización y el espectáculo; voten a cualquiera menos a PP y PSOE

Por cierto, este domingo hay elecciones. Y la llamada, con cursilería, “fiesta de la democracia” es una cosa muy televisiva, por aquello de la teatralización y el espectáculo. En este diario ya se ha publicado un editorial que coincide casi al milímetro con lo que opina un servidor. Pero, como tengo libertad para hacerlo, me voy a permitir decirles, queridos sufridores, que lo mejor que podemos hacer es castigar a los dos grandes partidos. Voten a UPyD, Vox, IU, Podemos, Equo o hasta a Elpidio Silva, pero, sobre todo, no voten a PP y PSOE, urdidores de este sistema putrefacto en el que todo huele a corrupción. No se trata solo del robo al contribuyente por parte de los políticos profesionales, que también, sino que lo verdaderamente asqueroso es ese conjunto de perpetuos manejos de políticos, jueces, empresarios y banqueros que se descojonan cuando oyen hablar de regeneración o reformas. Todos ellos, los que tienen escaño y los que no pero es como si lo tuvieran, se merecen un escarmiento en las urnas.

El casting de ‘Gran Hermano’, la gracia de Belén Esteban y la telegenia de Cañete

(Publicado en Vozpópuli el 17-05-2014: http://vozpopuli.com/actualidad/43451-el-casting-de-gran-hermano-la-gracia-de-belen-esteban-y-la-telegenia-de-canete)

Hace unos meses llegó a España una serie llamada The Following, protagonizada por Kevin Bacon. Se trata de una ficción absurda, con una trama absolutamente increíble y tramposa. La cosa va de una secta peligrosísima cuyo líder espiritual está chiflado, como mandan los cánones de las sectas. Él y sus seguidores, muy inteligentes todos ellos, consiguen perpetrar todo tipo de atrocidades y siempre sorprenden a las fuerzas del orden. Es lo más inverosímil y alocado que un servidor ha visto. Pues bien, el guión de The Following se queda corto en comparación con lo que estos días puede verse en Supervivientes y con lo que se avecina en Gran Hermano 15.

Quien lleve un tiempo sin bajar a los fangos de los realities debe visionar cuanto antes cualquier programa de esa banda que sobrevive como puede en tierras hondureñas. Es sencillamente demencial ver las andanzas de Rosa Benito y Amador Mohedano, que antes eran pareja y ahora no lo son pero siempre, eso no cambia, se dedican a forrarse a costa de vender sus vergüenzas. O ver a otros concursantes que esta semana mostraron sus traseros a la cámara sin razón conocida. Por no hablar, claro está, del fenómeno Pelopony. Todo sea por la audiencia, no vaya a ser que la gente se quede dormida, como ya se quedó la madre de una concursante.

‘Gran Hermano’ y su público joven

Pero en televisión todo es susceptible de empeorar. Y sí, como han leído en el título, vuelve el programa que cambió la forma de hacer televisión en España. La decimoquinta edición de Gran Hermano ya está en marcha. Ahora ha empezado el casting. Es decir, se buscan dementes para aparecer en televisión. Además, la novedad de este año es que se puede concursar acompañado por algún amigo, familiar o pareja. Más tomate que la ensalada está flojita. Tremebundo. Por si no lo saben, la edición del año pasado consiguió un promedio del 18,4% de cuota de pantalla y 2.577.000 espectadores. Y, según Telecinco, registró un especial seguimiento entre el público joven de 13-24 años (27,3%) y de 25-34 años (25,7%). Para echarse a temblar. O exiliarse.

Telecinco se decanta otra vez por el corazón el sábado noche, será aquello de que la cabra tira al monte; mejor pongan ‘La Sexta Noche’

Si no se han deprimido todavía, esperen, porque ya llega el rejonazo final. Esta noche de sábado acude a Hay una cosa que te quiero decir Belén Esteban. La presuntaprincesa del puebloregresa al prime time de Telecinco. Tras triunfar como escritora, ahora va a mostrar a los telespectadores su lado más solidario y divertido. Va a protagonizar, según se anuncia, una historia emotiva y otra graciosa. Es que esta mujer vale para todo. Y después, lógicamente, Jordi González le hará algunas preguntas sobre “el feliz momento sentimental que atraviesa”. En román paladino, la cadena de Mediaset se decanta por el corazón el sábado noche, como ya ocurrió con el felizmente desaparecido Abre los ojos y mira. Será aquello de que la cabra tira al monte. Si aceptan recomendaciones, pongan La Sexta Noche, que es un programa entretenido, intenso y, sobre todo, carente de estupideces como las descritas.

De mal en peor…

Vamos ya con las cosas de la tele supuestamente serias. Pocos,muy pocos españoles vieron el debate entre Elena Valenciano y Miguel Arias Cañete en Televisión Española. Desde el punto de vista estrictamente televisivo, lo más destacado fue, sin duda, la telegenia del candidato del PP. Bueno, para ser más exactos, su antitelegenia. Sin sus gafas de siempre y repeinado de forma horrenda, Cañete no tuvo su mejor día. Lo que mejor hizo fue leer. Leyó demasiado. Tanto leyó que cuando no había papeles que leer se trababa. Y daba lugar a momentos desternillantes, pero no para él ni sus seguidores, claro. Vean este ejemplo y juzguen ustedes mismos:

Por último, este domingo vuelve Viajando con Chester (Cuatro), el programa de entrevistas que presenta el inefable Risto Mejide. Y su regreso tiene mucho que ver con el periodismo, este oficio tan enlodado por las envidias y los egos desbocados. Se sientan en el sofá del publicitario tanto Pedro J. Ramírez como Luis del Olmo. Serán conversaciones interesantes. Aunque Risto no sea el hombre más agradable en televisión, este espacio está bien construido. Su regreso y el reciente estreno de Sin identidad en Antena 3 son motivos para la esperanza entre tanta y tanta bazofia.

 

La Pantoja y la cárcel, el final de ‘El Príncipe’ y la Eurovisión más friki

(Publicado en Vozpópuli 10-05-2014: http://vozpopuli.com/actualidad/43070-la-pantoja-y-la-carcel-el-final-de-el-principe-y-la-eurovision-mas-friki)

Drama nacional. Isabel Pantoja está a punto de ser enchironada. La cantante está en el punto de vista del fiscal del Tribunal Supremo. Y todo hace indicar que finalmente dará con su cuerpo entre rejas. Es ya evidente que todos los mitos televisivos acaban por ser derrumbados. Uno, en estos momentos, podría meter el dedo en la llaga salvajemente recordando aquellos días de vino y rosas en que la tonadillera se paseaba por la corrupta Marbella como una Reina de Saba comprada en los chinos, siempre al lado de su amante, ese hombre nacido para reinar, Julián Muñoz, alcalde inolvidable que hoy pena sus mangoneos. Ahora, la madre de Paquirrín –nunca le agradeceremos lo suficiente haber engendrado a este tipo- está bebiendo la leche agriada que siempre terminan por probar los amigos de lo ajeno. Pero no hay que cebarse con la tonadillera. Bastante tiene con lo suyo.

El drama de este crepúsculo de una diosa no es estrictamente que una persona vaya a la cárcel con tanto retraso por el mero hecho de ser conocida. Ni siquiera lo más dramático es que los fanáticos de la televisión vayan a quedarse sin tantos momentos geniales como los que ha ofrecido esta individua. Tampoco lo peor es que su abogado arguya que el amor nubló su visión de la realidad. Lo dramático, lo inaguantable, lo asqueroso, y perdonen el tono justiciero, es que el futuro de esta mujer nos preocupe un ápice. Más, si cabe, en período electoral.

Putrefacto país…

En las últimas horas en las cafeterías patrias se discute y se habla más sobre la hipotética entrada en prisión de la Pantoja que sobre el fraude de los ERE en Andalucía, el escándalo de los cursos de formación en la misma comunidad, los casos Gürtel y Bárcenas, el fichaje de Rodrigo Rato por determinadas compañías, la presencia de José Blanco en unas listas electorales, el origen del ático de Ignacio González, las corruptelas de Urdangarín y la Infanta, los misteriosos viajes del Rey a tierras árabes, el robo de dinero público en las obras del AVE Madrid-Barcelona, etcétera, etcétera y etcétera. En nuestro país ha perdido sentido aquella máxima latina de que la corrupción de los mejores es la peor (Corruptio optimi pessima) simplemente porque la sensación es que todo está corrompido. O sea, la mierda nos satura.

Como vivimos en una realidad tan putrefacta, tan chabacana, tan repugnante, tan española, nos queda refugiarnos en la ficción televisiva. Y esta semana ha sucedido algo muy interesante pero al tiempo triste: el final de la primera temporada de El Príncipe, serie que ha encandilado a la audiencia desde su inicio por su correcta factura, su temática y su buen elenco de intérpretes. Nada más estrenarse, ya destacamos aquí que la serie tenía lo necesario para triunfar. Y así ha sido. Con sus errores, que también los tiene, esta ficción emitida en Telecinco ha pasado ya al imaginario colectivo, de forma que la gente en la calle sabe quiénes son Faruq o Fátima. Algo bueno habrán hecho Coronado y compañía cuando en su último capítulo la serie batió récord de audiencia al concitar frente a la pantalla a 6,2 millones de espectadores (33% del share). La gran pregunta es por qué los mandamases de las televisiones no apuestan todavía más por este tipo de productos.

Y sí, señores, para terminar hablamos un poco de Eurovisión, ese festival que otrora era un concurso de cantantes. Ahora es una memez friki, idolatrada por un grupo menguante de españoles, felizmente obviada por la mayoría y presentada como una suerte de vanguardia de este absurdo y maravilloso universo televisivo. En las últimas horas se ha sabido queConchita Wurst, alias La mujer barbuda, ahí es nada, está entre los favoritos a hacerse con la victoria. Frente a ella, la española Ruth Lorenzo aspira a ganar con Dancing in the rain. Bastaría con que no haga el ridículo tanto como sus predecesores. Un servidor ya ha ofrecido aquí cinco poderosas razones (podrían ser muchas más) para no tragarse el certamen, pero el masoquismo frente al televisor es una enfermedad muy extendida e incurable y ofrece alegrías de vez en cuando. Además, para qué negarlo, un poco de risa tampoco viene mal ante tanto drama.

El debate entre Cañete y Valenciano, otra broma de Évole y los narradores de la ‘Champions’

(Publicado en Vozpópuli 3-05-2014: http://vozpopuli.com/actualidad/42653-el-debate-entre-canete-y-valenciano-otra-broma-de-evole-y-los-narradores-de-la-champions)

“Los rusos siempre han sido imperialistas y ahora están atacando otra vez a mis compatriotas”. Son palabras de un taxista ucraniano que se gana el pan en Madrid. Y ustedes se preguntarán qué carajo pintan aquí las reflexiones de este individuo. Ni yo mismo hubiera incluido esta cita ni la hubiera creído necesaria, pese a la relevancia del asunto al que se refiere, de no ser por la frase que pronunció el ucraniano a renglón seguido: “Soy del Atleti y mañana voy a verlo, pero casi prefiero escuchar la radio porque no aguanto a los periodistas de la tele como los de hoy”. Un servidor solo pudo pegar un respingo en el asiento trasero al escuchar dos oraciones así seguidas y, sobre todo, al percibir el tono cabreado de la segunda. Es decir, por un momento pareció (solo lo pareció, obviamente) que este buen hombre odiaba tanto a los rusos como a Juan Carlos Rivero y Manolo Sanchís, encargados de narrar el Bayern-Madrid en Televisión Española.

A estos narradores de TVE hay que perdonales, lógicamente, que confundan de forma permanente a Benzema y Bale (?), que se emocionen sobremanera con los goles de los equipos patrios, que profieran apreciaciones erróneas o que a menudo griten a destiempo. Hay que perdonárselo porque alguien debe haberles avisado de que sería deseable que transmitan algo más de lo habitual. Y también debemos ser condescendientes porque en esto del fútbol, donde siempre la pasión y la irracionalidad traicionan al tipo más frío, casi todo es digno de perdón. Además, a pesar de lo que opine nuestro amigo ucraniano, los comentaristas no son tan malos. Bueno, quizás ocurre que son intrascendentes, accesorios, prescindibles. Con ellos y sus alaridos y sus meteduras de pata la cadena pública tuvo una audiencia espectacular. Diez millones de espectadores, el 51,1% de share y un minuto de oro con 11.575.000 personas frente al televisor.

La final española de la ‘Champions’ entronca con las próximas elecciones europeas por varios motivos inesperados

La posterior victoria, esta en televisión de pago, del Atlético de Madrid frente al Chelsea supone que habrá una bellísima final española de la Champions. Y a buen seguro este duelo entre equipos madrileños reventará los audímetros. Lo más divertido es que todo esto de la Liga de Campeones entronca con las próximas elecciones europeas por varios motivos inesperados. El pasado miércoles, horas después de la victoria del Madrid y poco antes de la hazaña del Atleti, nos enteramos de que TVE, la misma cadena en que veremos la final, emitirá el 13 de mayo el esperadísimo debate entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, candidatos de PP y PSOE, respectivamente, en los comicios europeos.

Audiencia y corrupción

Será demagogia, pero no es difícil prever que tan maravillosa pelea dialéctica entre tan distinguidos seres políticos conseguirá una audiencia que quedará a años luz de la del fútbol. Para reflexionar, ¿no? Pero, para más inri, resulta que la finalísima se celebra el 24 de mayo, solo un día antes de estas elecciones en las que, si resta dignidad en España, todo bicho viviente debiera votar en blanco como castigo a esta ralea que nos gobierna, miente y roba a partes iguales. No caerá esa breva, por supuesto. Y tampoco es complejo pronosticar que en esa jornada electoral tan decisiva los telespectadores volverán a padecer todos esos especiales tan vacuos, tan previsibles, tan corruptos, al cabo, como el propio régimen que agoniza.

En el suceso entre Évole y Moragas llama la atención cómo un político pasa olímpicamente de atender a uno de los ciudadanos a los que tendría que servir con su trabajo

Uno de los mantras que se escuchan desde hace meses entre la casta política es eso de que están trabajando con denuedo por alcanzar una mayor trasparencia y, por ende, una mayor cercanía a los españoles. Olé. Y de repente llega un periodista que llama a un político y el resultado es un ejemplo palmario de ese pasotismo tan habitual entre los poderosos. Me refiero, claro, a lo que sucedió el pasado domingo entre Jordi Évole y Jorge Moragas. Con seguridad el presentador, tan bromista y malvado él, no se comportó con toda la ética necesaria, pero aquí llama más la atención cómo un político pasa olímpicamente de atender a uno de los ciudadanos a los que tendría que servir con su trabajo. En fin, la verdad es que uno, viendo la tele, ya no sabe sin son peores las Belenes Estebanes de turno, los capos de la partitocracia imperante o los comentaristas futbolísticos TVE. Habrá que preguntarle su opinión a ese sabio taxista ucraniano.