Entrega del Premio José Antonio Bernal

El 4 de mayo de 2012 recibí el I Premio José Antonio Bernal por mi defensa, como periodista, de las víctimas del terrorismo. Mi compañero Jorge Bustos escribió el artículo que sigue sobre la ceremonia de entrega…

(http://www.intereconomia.com/blog/los-molinos/juego-patriotas-20120506)

Juego de patriotas (Jorge Bustos)

EL 9 de octubre de 2003, el agente del CNI José Antonio Bernal fue asesinado en Bagdad por terroristas iraquíes. Bernal soñaba con ser piloto de guerra, había sido número uno de su promoción y dominaba a la perfección el árabe entre otros idiomas, pero ciertos problemas de vista frustraron su vocación de combatiente a bordo de un caza español. El CNI lo reclutó cuando trabajaba como controlador aéreo del Ejército. Bernal se ofreció como voluntario en la misión española enviada por Aznar a Irak, y en el desempeño de esa inhóspita tarea un atentado yihadista lo desventró cuando contaba 34 años de edad, siendo padre de un hijo y estando su mujer embarazada del segundo. Su padre, tronchado por el dolor pero con alma serena, acertó a expresarle a Aznar el orgullo patriótico por el sacrificio de su hijo y le espetó al general al mando de la misión: “Mi general, aquí está el cuerpo de José Antonio. Dígale a sus oficiales y a sus soldados que tomen ejemplo de él para seguir combatiendo por la paz y la civilización en ese mundo”. El 25 de octubre, el Rey firmó la concesión a Bernal de la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a título póstumo, pero pasaron los años y esa medalla no se le concedía. Hasta que siete años después, Alberto Lardiés, periodista de LA GACETA, se hizo eco en este diario de la negligencia y logró con ello que Rubalcaba se aviniese a desagraviar no sólo a la familia del héroe sino a la de los otros tantos agentes de Inteligencia caídos en campaña. Ayer, en Navahermosa, la Asociación Voces contra el Terrorismo concedió en su primera edición el Premio José Antonio Bernal al periodista Lardiés, al teniente general de la misión iraquí Luis Feliú y al ex presidente Aznar.

Navahermosa es un pueblo castellano algo retirado según se cruza Toledo al fondo a la derecha, enmarcado por caprichos microclimáticos y minifundios confusos que te hacen sentir como camino de Tenerife. Al llegar al restaurante donde se celebra la entrega, una señora afable nos engancha de la solapa un pin con el logo de la VCT, para que no se nos olvide a qué hemos venido. Diviso a AstarloaGarcía TizónFrancisco José AlcarazSantiago Abascal, a un general muy galardonado, a José María Aznar con Ana Botella–o a Ana Botella con José María Aznar, no sabríamos decir–, a un cura, probablemente a un boticario y por fin a la presidenta de la región, María Dolores Cospedal, cuya entrada en el salón-comedor concita un aplauso tan cerrado como el cosechado por el propio matrimonio Aznar.

No sé si he glosado ya aquí mi devoción por Cospedal, a la que profeso una afición creciente y quizá irracional. Me gusta mucho esta mujer, su temple de arcilla dura, sus facciones de morena venus castellana y la adivinación de un carácter todocampista e indesalentable. Cuando al término de la comida me tomó del brazo y se despidió, camino de Talavera, sólo acerté a musitar: “Presidenta…”.

Minuto de silencio por las víctimas, himno largo –durante el cual reparo en la mirada reconcentrada de Aznar, que traga cierta saliva cuando la presentadora del acto recuerda su coche-bomba– y menú de ensalada, ciervo, gambón, carnaza y sorbete, precedido por los discursos de los galardonados. Lardiésse sube al atril y, con la vista fija en el público, hilvana un discurso redondo y fluido, adjetivado sin concesiones a la deontología franciscana y admonitorio con el poder “de todo color”, hoy tentado de ensayar el atajo amnésico con losoteguis. Habla también la número dos del CNI, Elena Sánchez –de negro discreto como compete a una jefa de espías a excepción de la greca intrincada de sus medias, tributo a una trama de Le Carré–, a la que tiro miradas a veces correspondidas durante todo el almuerzo, en la esperanza de un improbable reclutamiento. Y cierra el turno parlamentario Aznar, advirtiendo del peligro de las “ocurrencias” y las “confusiones” en la hora ¿final? del terrorismo etarra.

Aprovechando que Aznar vuelve del baño me adelanto y le pido que firme una foto de la plantilla campeona del Real Madrid 2011-2012, a lo que accede intentando una sonrisa bajo su bigote translúcido. Y con ese bagaje velamos armas a la espera de otra invasión de Irak, de Múnich o de lo que haga falta

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