Ozores, hasta siempre

(http://www.elimparcial.es/sociedad/ozores-hasta-siempre-63305.html)

Hace un mes coincidí con Antonio Ozores en el programa Caliente y frío de la cadena Cope. Sus ojos se apagaban, sus piernas flaqueaban y sus manos temblaban. Pero jamás hubiera esperado que iba a cruzar la oscura penumbra de la muerte tan pronto. Su mente estaba lúcida. Su inteligencia era desbordante. Su humor y su alegría me subyugaron.

Conocer, aunque fuera durante un par de horas, a Ozores fue un regalo del destino. No supe cómo agradecer todas las carcajadas que le debo. Envidié a su hija, también presente, por compartir una vida de sainete y esperpento con un actor como él. Le prometí que acudiría a su teatro para ver su última obra. No cumplí mi palabra. Me faltó tiempo, aunque me sobraron (y me sobran) las ganas.

En la sobremesa, hablamos de la telebasura y de sus abyectas consecuencias. Narró que en la caja tonta de hoy ya no había hueco para gente como él. Contó un par de anécdotas surrealistas y reveladoras de sus encuentros con productores y ejecutivos. Y se despidió con un gesto amable y tierno. Oprime la conciencia sentir que muchos en la profesión le habían abandonado en vida y ahora le loan hipócritamente.

La noticia de su fallecimiento ha perturbado algo en mi interior. Llevo en la memoria aquel encuentro fugaz y cómico. Derrota mi tristeza el verso eterno de Wordsworth. Pienso que siempre me quedará aquel instante “del esplendor en la hierba y de la gloria en las flores”.

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